14 diciembre, 2005

ElPozoCablero

Lo esperado.

Sabía que las culebras de los afectos y de los recuerdos, iban a danzar desde el estómago hasta el corazón, que iban a subir a la velocidad de la luz hasta hacerme un nudo winsor en el ánimo. Una ola de recuerdos en mitad de un pinar talado. Empapa mi mirada una brisa de gente a la que me había acostumbrado a tropezar a diario –como el bondadoso León de Sabero-. Los días, meses y meses desvelado con mi padre, con un torniquete sujetando la esperanza, cientos de horas que pasé debajo de la nube negra, protegido en el curro por el paraguas cariñoso de los asesoresjurídicos.
Cuando arranco el coche veo como me despide la plaza 94 y enfilo la carretera de regreso. Veo el pozo que se difumina en el espejo retrovisor y su chimenea, que convierte en humo y futuro, la leña que sale de los contratos moribundos. Empuño el volante y con doscojones ahogo el acelerador rumbo a nuevos mares, con un botín en el alma nada despreciable y con un bonus anticipado que vino hace meses, con el corazón tan blanco como su apellido.

Toca atarse los machos, música maestro y la muleta a la mano izquierda.


P.D.- El toro bravo no se duele al castigo, no dobla las manos en la arena.
Se crece, se engalla, se viene arriba.

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