28 junio, 2013

Tone



Verás a un hombre inmenso. Te lo juro.  Sin edad, fuera de la maquinaria de los relojes. Verás sus manos hiperbólicas, hechas de crimen y ternura. También. Las manos de  Tone magullaban el sexo, la vida, amasaban pasta, los pómulos de los adversarios, abrazaban el costado del Cris Moltisanti. Mataba. Y también acariciaban el cuello de los patos. Tony y sus pulmones abiertos en Las Vegas, amaneciendo y fumando peyote. Más que vivo. Decía Tony Soprano que la vida no tiene cura. Pero el cine nos cura la vida, por eso escucharás sonar la música de Van Morrison y Antony Soprano atravesará New Jersey acodado en la ventanilla, fumando un habano, con esa mirada que araña la brea de la carretera, que atrapa tu corazón. Nosotros que queríamos desabrochar con Tony el último botón de la blusa de su conquista, que nos abrazara ese oso del cine, que nos diera él con pistola de plata un tiro de gracia.

Pd- Para el Niño d.l puerta del sol, que cuando se casó recibió al personal en un sillón de cuero, recibiendo sobres y respeto.

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